
TEGUCIGALPA. — El equipo de protocolo de la Casa Blanca notificó esta mañana a la Cancillería hondureña que Donald Trump aterrizará en Palmerola —aunque preguntó si podía bajar el avión directamente en la grama del Estadio Nacional— para acompañar a Nasry Asfura en su investidura. Según fuentes diplomáticas, el magnate republicano accedió al viaje bajo la firme creencia de que “Papi” es en realidad un exitoso subcontratista de bienes raíces que utiliza el “look de albañil” como una estrategia fiscal brillante para evadir impuestos, una maniobra que Trump calificó como “Genius, absolutely genius”.
Sin embargo, la visita condicionada ha desatado el caos logístico en la capital. El Servicio Secreto ha exigido que los famosos “burros” de trabajo del mandatario electo sean sometidos a un baño de oro de 18 kilates antes del saludo oficial, para evitar que el “polvo del tercer mundo” contamine los zapatos italianos de Trump. Además, la ruta de “La Bestia” ha tenido que ser rediseñada tres veces, ya que el vehículo presidencial no cuenta con suspensión apta para los cráteres del Anillo Periférico ni para esquivar a los rapiditos de la ruta Carrizal-La Sosa que pelean vía.
“Me gusta este tipo, tiene cara de que sabe mezclar cemento barato y no le tiene miedo a la grasa, igual que yo con las hamburguesas”, habría comentado Trump a sus asesores. La embajada confirmó que el estadounidense se retirará inmediatamente después de la ceremonia si no le sirven una Coca-Cola Light helada en bolsa plástica con pajilla.
