
TEGUCIGALPA. — En una conferencia de prensa improvisada entre las mesas de un food court del Mall Multiplaza, el autodenominado “Profeta de las Alturas y los Contratos” presentó un video borroso grabado hace siete años como la prueba definitiva de su influencia espiritual en los recientes comicios. Según Santos, lo que hasta hoy se consideraba un ataque de tos tras atorarse con un pedazo de chicharrón, era en realidad una descarga divina de datos encriptados que aseguraba el retorno del Partido Nacional al poder y, casualmente, su inclusión en la nómina estatal.
Para validar su reclamo, el líder religioso presentó la “Operación Exégesis de la Chamba”, un esfuerzo teológico destinado a traducir cada tosido del video en una plaza vacante dentro del nuevo gabinete. “No fue una gripe mal curada, fue el Señor dictando el organigrama de la Secretaría de Infraestructura”, explicó Santos mientras señalaba una gráfica de barras dibujada en una servilleta, exigiendo que se reconozca su aporte místico a la democracia con una dirección general o, al menos, la administración de un peaje en la CA-5.
“Sabemos que para el oído no converso esto suena como un señor ahogándose con yuca, pero la unción requiere fe y voluntad política para firmar los nombramientos”, declaró Santos, secándose el sudor con una solicitud de empleo ya llenada. “El video de 2018 es claro: el Espíritu Santo profetizó que si Papi ganaba, era imperativo que yo tuviera vehículo asignado y viáticos ilimitados para seguir profetizando por el mundo, o al menos por Miami”.
El evento concluyó abruptamente cuando el gerente del local le pidió al profeta que dejara de usar el Wi-Fi gratuito para subir sus predicciones, obligando a su equipo de seguridad espiritual a retirarse en un taxi colectivo hacia la colonia El Hato, donde todavía debían tres meses de alquiler que esperaban pagar con “la bendición inminente” del nuevo gobierno.
