
TEGUCIGALPA. — Ante la polémica generada por la publicación del listado oficial de los nuevos diputados hondureños al Parlamento Centroamericano y sus exorbitantes salarios, la institución ha emitido el memorando interno “Operación Hamaca Blindada”. En el documento, se aclara a la ciudadanía que los más de 4,000 dólares mensuales (más viáticos en dólares) no son un sueldo, sino una “indemnización de alto riesgo” por el terrible desgaste cognitivo que sufren los legisladores al intentar recordar qué hace exactamente el organismo para el que trabajan.
“La gente cree que venir a sentarse a escuchar discursos vacíos en un salón con aire acondicionado en Guatemala es fácil, pero no consideran el riesgo de sufrir calambres por estar cruzados de piernas tres horas seguidas o la tendinitis por levantar la mano una vez al mes”, declaró un diputado reelecto que pidió el anonimato mientras mandaba a su motorista a comprarle un frozen a Mall Multiplaza. “Exigimos respeto a nuestra labor de inmunidad diplomática; mantener la cara seria mientras aprobamos resoluciones que nadie lee es un arte que merece ser bien pagado”.
El momento de mayor tensión se vivió en la ventanilla de servicios especiales de Banco Atlántida, cuando los nuevos diputados exigieron tener prioridad sobre los jubilados para cobrar sus primeros cheques, argumentando que sus muñecas estaban “demasiado débiles” por firmar actas de posesión. Al final, un guardia de seguridad tuvo que ayudar a uno de los parlamentarios a sostener su billetera, que pesaba demasiado por el exceso de dólares, mientras una señora de la colonia Kennedy seguía esperando turno para pagar su recibo de la luz de 300 lempiras.
